Bonsais
Recuerdo bien, cuando fué la primera vez que crucé el ventanal de sus aposentos que daban a un estrecho balcón.Me cogió con sumo cuidado,de la mesa donde previamente me habia regado, como siempre hacia nada más levantarse.Mientras me acercaba al imponente ventanal me iba susurrando con voz queda,palabras de ánimo y cariño,que notaria un poco de frio pues comenzaba el otoño,pero que el estaria alli mismo,que no debia temer nada,que el frio haria que la salvia detuviera un poco su ritmo,pero sin consecuencias.Que conoceria la lluvia y la recibiria con alegria cuando el agua resbalara por mi tronco, que la humedad impregnaria mis raices al anochecer y al amanecer el rocío haría despertar mis hojas.
Entonces la ancha manga de su blusón se enganchó en una de mis pequeñas y delicadas ramas .Puede ver como la sangre huia de su rostro,y una mueca de horror se dibujaba en su cara,pero rápidamente se repuso,me desenganchó al tiempo que revisaba cuidadosamente que no hubiera ningun daño.Cuando la beatifica sonrisa volvió a su rostro, supe que nada podria pasarme mientras el estuviera cerca, y juré para mis adentros que la dicha no lo abandonaria jamás.
Abrio el ventanal con un leve forcejeo de su mano en el pomo y su pie en la parte baja,y ahí mismo un rayo de luz me deslumbró
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